¿A qué has venido?

Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.

lunes, 25 de febrero de 2019

La noche del juicio.

Sueño con que siento lo que sentía
la noche del juicio.
La noche en la que la luna fue juez
y las estrellas nuestros testigos.

La noche en la que solo el aire
callaba al silencio de la sala,
en la que tus ojos sonoros 
me dejaron sin aliento...
sí, fue esa madrugada.

"¿Cuánto me quieres?"
Pensé: 
"habla ahora, o calla para siempre.
Abre tu corazón, aquí no gana el que miente".

Y aún sueño con ese momento
porque no había declaración de amor 
que atendiera a más sincero juramento
"Te quiero más que a mi vida".
Y tú ya lo sabías.

Lo sabían la luna,
las estrellas,
el aire,
y el silencio que no incomodaba.
Lo sabía yo, que era culpable
y ya estaba condenada. 


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