Sueño con que siento lo que sentía
la noche del juicio.
La noche en la que la luna fue juez
y las estrellas nuestros testigos.
La noche en la que solo el aire
callaba al silencio de la sala,
en la que tus ojos sonoros
me dejaron sin aliento...
sí, fue esa madrugada.
"¿Cuánto me quieres?"
Pensé:
"habla ahora, o calla para siempre.
Abre tu corazón, aquí no gana el que miente".
Y aún sueño con ese momento
porque no había declaración de amor
que atendiera a más sincero juramento
"Te quiero más que a mi vida".
Y tú ya lo sabías.
Lo sabían la luna,
las estrellas,
el aire,
y el silencio que no incomodaba.
Lo sabía yo, que era culpable
y ya estaba condenada.
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