¿A qué has venido?

Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.

domingo, 25 de junio de 2017

Souvenir.

Comienzan otras vacaciones de verano. Es tiempo de realizar viajes, conocer nuevos lugares, de cambiar de aires. Hace relativamente poco tiempo empaqué mis cosas, guardé con cuidado mis enseres más importantes y llevé conmigo solo lo más necesario. He tenido la suerte de hacer uno de los viajes más enriquecedores de todos los que podría haber hecho. 
He realizado un viaje por mi vida. He recorrido en mi memoria los lugares que ya he visitado; la gente que he conocido, los nombres que tengo grabados y las caras que hasta hace nada no recordaba que había olvidado; he escuchado canciones viejas y me han dolido, así como otras me han hecho sonreír.
De este viaje me traigo un souvenir, para mí y para todos aquellos que conozco y que pueda llegar a conocer. Este souvenir es una enseñanza que hasta ahora no me había interesado aprender. Me salté todas las clases en las que podría haberlo entendido y me puse a dormir. Hoy os traigo este regalo aquí, en forma de frase, en un blog que apenas será leído. Así que si lo estás haciendo tómalo y haz con él lo que creas preciso: guárdalo en un cajón durante tu vida, tíralo a la basura o expónlo en un sitio donde no dejes de verlo nunca. 

~El tiempo no cura, el tiempo enseña.~

Parece mentira que haya tenido que hacer un viaje tan extenso solo para esto, ¿no? Pero veréis: cuando algo nos ha hecho daño tendemos a pensar que el tiempo tiene que curarlo, que es el único responsable de que algún día deje de doler. Y pasan los meses e incluso los años y nos damos cuenta de que el tiempo no ha curado nada, y entonces nos frustramos. Esto es porque hacemos lo mismo con el tiempo que con todo. Tendemos a echar la culpa de lo que nos pasa a agentes completamente externos a nosotros mismos en vez de tomar nuestros errores y aprender de ellos.  
He recorrido mi tiempo, he aprendido de él y comprendido lo que comprende. Y solo después de hacer esto he sido capaz de perdonar a los demás y de perdonarme a mí (no hay dolor más fuerte que el que nos infligimos nosotros mismos). No obstante, también tenemos que derruirnos para luego volver a construirnos. Incluso sabiendo que cometeremos una y mil veces los mismos errores, hemos de saber reconocerlos para trabajar en nuestra mejor versión.
Admito mis errores tanto directos e indirectos y pido perdón por ellos. El pasado ya no me parece tan feo y me sabe más dulce que agrio. No hay ni rastro de odio y lo que un día me preocupó hoy me causa una sonrisa. Porque el tiempo por sí solo no cura, sino que tenemos que tomar todo lo que nos enseña y utilizarlo para sanarnos. Casi todas las heridas dejan cicatriz, y de nosotros depende ocultarlas o convertirlas en nuestras heridas de guerra. 

~Solo me curé en el momento que empecé a aprender, 
y solo pude ser feliz en el momento que me curé.~  

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