Si pudieran hablar las paredes de mi cuarto
te dirían que siempre te estoy pensando.
Que desde el momento exacto
en el que te vieron entrando
no han vuelto a ver tanta pasión.
Y es que, por mi habitación,
han pasado más historias
pero ninguna caló tanto en mi memoria
como aquella entre tú y yo.
Mis paredes saben cuándo prestar atención
porque no todo es importante.
Me ven escuchando nuestras canciones
y abrazando tus recuerdos;
sintiendo lo mismo que antes.
No habría más sincera declaración de amor
que la que mis paredes pudieran contarte.
De corazón,
doy gracias a que se callen,
que no hablen,
y que no griten lo que callo yo.
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