He batido todas mis marcas
y he quedado marcada.
Me ha superado superarme
y he echado la llave
de todas mis puertas.
Lo vivido parece una ficción
y lo que solo imagino,
una realidad.
Nada es normal
ni siquiera yo.
Hay días que empiezo en el cielo
y termino con la cabeza bajo tierra.
Hay veces que se me escapa la sonrisa
sin que yo la haya llamado,
y otras que las lágrimas
me recuerdan que aún no estoy vacía.
Y aunque quisiera correr
me voy a quedar en calma.
Aunque mi cabeza se vaya
no volveré hasta que vuelva.
Seguiré escribiendo frases sin sentido
hasta que lo sienta por sentirlas.
Y entonces volveré a batir
aquellas marcas que me marcaron.
A superarme sin que me supere
y a abrir al menos las ventanas
para que un soplo de aire fresco
devuelva lo real a la realidad
y la ficción al corazón.
¿A qué has venido?
Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.
No hay comentarios:
Publicar un comentario