"¡Qué bonita está la Luna!"
Cada noche lo diría.
"¡Qué guapo estás!
Te recuerdo cada día.
A veces tan intensa
que arrollo hasta a los trenes
y tan complicada que no me aguantan ni los lunes.
Qué le voy a hacer si soy un mar de emociones,
si quiero emocionarte con todas las canciones
aquellas que no escribo
pero igualmente te dedico,
si no grito que te quiero
es por no montar un circo.
Que de mi vida tú eres el ciclo.
Quiero recorrer todo este mundo contigo,
marcar nuestros rincones
como que han sido vistos
y han sido testigos de todos nuestros delitos.
Probar mil cosas nuevas
y traer de vuelta las viejas,
que cosamos aunque duelan
las heridas abiertas.
Si mis monstruos se comieran
ya no habría más hambre.
Tengo suerte de que hasta en eso
seas insaciable.
Y esta vez no sabía
por dónde empezar
como en aquellas cartas
que al final no podía acabar.
Mis dedos solo escriben lo que mi pecho les dicta
¿qué se puede esperar de esta escritora adicta?
Que la luna siga siempre
siendo tan bonita.
Que me alegre el corazón
poder ver tu sonrisa.
Que la intensidad arrolle monstruos y no trenes
y que los lunes lo sean menos
si en todos ellos puedo verte.
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