¿A qué has venido?

Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.

jueves, 7 de noviembre de 2019

De cuando volví a esperar al mismo tren.

Muchas líneas,
estaciones,
muchos trenes
y mucha gente.
Pero un solo destino. 

Ya una vez perdí el mío
pensando que podría tomar otro camino.
Lo perdí,
se fue. 
Tomé otros
y me fui. 

Miradas perdidas 
en ventanas oscuras
de vagones con exceso de luz 
en días oscuros. 
Vacío entre gente
y gente vacía
vacía yo,
sin saber dónde iba.

Con la mochila de las cargas
y mi libro de historias
pendiente de la gente
para no hacer memoria. 
Salgo corriendo,
busco la luz al final del túnel
y me encuentro con lo que ya una vez tuve.

Aquella estación, 
llena de curvas,
de baches, 
de escombros,
de trenes pendientes
de hombros cansados
con mucha más luz
y falta de gente.

Creo que espero en mi banco de siempre
que solo hay un tren que lleve a mi destino
que aunque el camino sea complicado
siempre es más fácil 
contigo a mi lado. 

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