Muchas líneas,
estaciones,
muchos trenes
y mucha gente.
Pero un solo destino.
Ya una vez perdí el mío
pensando que podría tomar otro camino.
Lo perdí,
se fue.
Tomé otros
y me fui.
Miradas perdidas
en ventanas oscuras
de vagones con exceso de luz
en días oscuros.
Vacío entre gente
y gente vacía
vacía yo,
sin saber dónde iba.
Con la mochila de las cargas
y mi libro de historias
pendiente de la gente
para no hacer memoria.
Salgo corriendo,
busco la luz al final del túnel
y me encuentro con lo que ya una vez tuve.
Aquella estación,
llena de curvas,
de baches,
de escombros,
de trenes pendientes
de hombros cansados
con mucha más luz
y falta de gente.
Creo que espero en mi banco de siempre
que solo hay un tren que lleve a mi destino
que aunque el camino sea complicado
siempre es más fácil
contigo a mi lado.
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