Mi-tad.
Mi mitad.
¿Dónde estás?
El problema es que lo sé.
Pero no te vas.
Y cuando lo haces
te llevas de mí una parte.
La parte de mi propia mitad
que ya marcaste.
Da igual donde vayas,
da igual donde estés,
siempre será tuya
(y lo sabes muy bien).
Me mareo desde el primer momento.
Cuando estabas siempre tan cerca
y a la vez tan lejos.
Pero siempre hay tiempo.
Para que tú,
nosotros
y todo,
se magnifique.
Que siempre suene
y que recuerdes,
que todo suma,
salvo el miedo
que restó de nuestras mitades
todo lo que las podía hacer
grandes.
¿A qué has venido?
Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.
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