Miguel tenía tan solo 27 años cuando heredó la empresa de su padre.
Este se había prejubilado de buena gana y se iba a dedicar por completo a la
buena vida. Recibían desde hace tiempo una buena suma de dinero, si bien no era
solo gracias al trabajo que realizaban. De vez en cuando hacían algún que otro
“chanchullo” del que no se arrepentían, alegando que era por el bien de la
familia y que no hacían daño a nadie. O eso creían.
De este modo, Miguel había tenido una vida bastante buena. Jamás le
había faltado de nada. En su más temprana juventud se había tomado incluso el
lujo de presumir y tratar a los que no llegaban a su supuesto nivel como si
fueran piojos. No conocía lo que era el verdadero esfuerzo: cuando empezó a
suspender, lo enviaron a una escuela de pago donde sus notas se inflaron como
globos de helio; como se agobiaba en el transporte público, le pagaron el
carnet de conducir, y por supuesto no le faltó un coche propio. De la misma
forma ocurría cuando se le antojaba ropa, viajar, o cualquier otro tipo de
capricho.
Cuando heredó la empresa de su padre, Miguel ya había formado su
propia familia. Se había casado muy pronto, a la edad de veintidós años, con
una modelo de moda que había conocido en una fiesta. Al principio la relación
no era muy fructífera, ya que nuestro protagonista se permitía (porque podía)
ir de flor en flor con todas aquellas mujeres que lo admiraran. Una vez se hubo
cansado de este tipo de libertad tuvieron un hijo, Jaime, que para la fecha a
la que nos remontamos tenía tres años.
Miguel se ocupaba a la perfección de que a Jaime no le faltara de
nada. Estaba criando a su hijo tal y como lo habían criado a él, dándole desde
el primer momento toda clase de caprichos. Se habían mudado a un chalet
independiente en un barrio adinerado, lejos de esos barrios malolientes llenos
de gente que no se lava, como ellos decían, donde tenían varias personas a su
servicio. Su vida era realmente perfecta. Eran esa clase de familias que
siempre van mirando al frente para no ver a los vagabundos que duermen el
suelo; que cada vez que empiezan las noticias
cambian de canal para no ver la situación en el mundo; que se sentían
orgullosos de ir a votar a los mismos políticos que habían votado sus padres
adinerados, sin informarse sobre si les convenía o no, simplemente por
tradición. Pero así eran felices.
Alrededor de un año después, sus vidas empezaron a cambiar. La empresa
familiar empezó a irse a pique. Cuando esto comenzó a suceder, el padre de
Miguel no tardó en abandonar el país antes de que salieran a la luz las
numerosas deudas y “chanchullos” que le había dejado a su hijo en herencia
junto con el despacho de director. Este, por su parte, no sabía muy bien qué hacer,
ya que realmente nunca había sido bueno en los negocios. Ni en prácticamente
nada.
Empezó a darse cuenta de que todo empeoraba cuando no podía satisfacer
los caprichos de Jaime. Aun así, para comprarle una nueva consola decidió
prescindir del jardinero y la mujer que se ocupaba de limpiar su casa. Pero no
pensó que esa consola no se podía comer, y un buen día empezó a ser difícil
poner un plato de comida en la mesa. Su mujer estaba desesperada con la
situación. Le propuso mil veces mudarse a un piso en uno de esos barrios que
tanto odiaban. Además, se pondría a trabajar como dependienta o incluso
camarera, lo que hiciera falta. Pero Miguel no estaba dispuesto a pasar por
eso. ¿Qué pensarían sus amigos?
No tardaron en divorciarse. Ahora Miguel tenía que pasar una buena
pensión a Jaime. Otro problema más. ¿Cómo iba a hacerlo si había tenido que
cerrar la empresa? Pasaba los días solo, en el enorme chalet que tanto se
negaba a abandonar, bebiendo sin parar todas las botellas de buen vino que
tenía guardadas para las ocasiones especiales. Pero igual que su mujer se había
llevado a su hijo, el banco se llevó su casa. ¡Ahora sí que hablarían mal los
vecinos! No podía pensar en otra cosa.
Ahora Miguel está completamente solo. Lleva más de dos meses sin
ducharse, durmiendo entre cartones. Ya solo bebe vino de bricks que compra con
las monedas que le arrojan. Este dinero, por cierto, rara vez se lo da la gente
de esa clase a la que alguna vez él había pertenecido y ahora parece tan
lejana. Suelen dárselo esas personas a las que acusaba de no ducharse o no
cortarse el pelo. Aún así, las sigue despreciando. Todo mientras piensa “¡putos
inmigrantes! Si no fuera por ellos ahora estaría trabajando y mi hijo habría
recibido ayudas!”
Entre esto y lo anterior que escribiste denotas que no estás "demasiado" conforme con algunas posturas, muy típicas de los habitantes de nuestro preciado cacho de tierra, lástima que no sea lo habitual y vayamos en las direcciones que se nos marcan sin ni siquiera plantearnos el porque
ResponderEliminarPor cierto, Albacete tiene muchas más cosas a parte de Miguelitos, solo hay que investigarlas jajaja ; )
No estoy nada conforme con la mayoría de las posturas típicas. Solo los peces muertos siguen la corriente.
ResponderEliminar¿Me vas a decir ya quién eres en Twitter? Jajajaja. Por supuesto que sí, también están las navajas y el Viña :3
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQue literaria como siempre jaja (lo normal de un blog de literatura, no?)
ResponderEliminarLa verdad es que no te sigo así que es difícil que me conozcas, solo entro para ver el enlace al blog ya que me acuerdo de srta_mushroom mejor que del nombre de aquí. Espero que no se te suba mucho a la cabeza lo de ser una twitstar xD
http://es.tinypic.com/r/25ow8x2/8
Y que lo digas ;)
*No conseguia poner bien la imagen, pero ese el link con la esencia jaja
Ya podía yo buscar y elucubrar quién serías... Jajajaj. Imposibñle que se me suba algo que no soy xD
Eliminar¿Ves? Si yo reconozco que Albacete mola jaja
Bueno entre todos los millones de usuarios de twitter, de Albacete no somos tantos jajaja
ResponderEliminarEn comparación conmigo tienes un +1000 de tuitstarismo aproximadamente jaja
También tenemos nuestras cosas no te voy a engañar
Desconocía que en Albacete hubiera conexión a Internet (jajaja, perdón por la broma).
ResponderEliminar¡Sígueme! Jaja
Llego en 2013 pero por aquí está jaja (nada mujer no soy ningún talibán nacionalista Albaceteño, mi orgullo sigue integro jajaja )
ResponderEliminarAhora cuando pase el burro que lleva la antena del wifi de la ciudad te followeo
Jajajajaj el burro no pasó
ResponderEliminarBueno venga te empiezo a seguir que siga subiendo tu nivel de tuitstarismo, pero no esperes leer de mi más de alguna gilipollez muy de vez en cuando jajaja
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