¿A qué has venido?

Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Despierta.

Que las cosas no van bien es algo obvio. Tenemos que ver día tras día cómo se ríen de nosotros en nuestra cara. Pero la culpa no es de ellos, no. Ellos son demasiado listos. Nosotros somos los tontos. Los que permitimos que todo esto esté pasando. Los que creemos que estamos en el futuro centrándonos en nuestros smartphones y en el resto de tecnología mientras nuestros derechos y libertades retroceden incluso siglos atrás. Demasiado centrados en lo que cuenta la televisión, que más que “caja tonta” es “la caja QUE atonta”
Puedes pensar “no, yo no soy de esos, yo sé lo que está pasando a mi alrededor”. ¿Y qué pasa con el resto? ¿Hasta qué punto vamos a estar aguantando? ¿A qué esperan? Somos un país de gente dormida, gente que cree que todo es un sueño, o a lo sumo una simple pesadilla que ya acabará con la llegada del día. Pero no, no va a amanecer mientras nadie ponga el despertador. Y ese despertador no debería ser esperar a que le afecte a alguno de tus familiares, a que pasen cosas más graves, a que cada día más personas mueran de hambre, a que empiecen a ser los niños, a que aparezcan los primeros bebés en cubos de basura y los primeros cadáveres en cunetas; a que aumenten los suicidios, la desesperación, a que cada vez más se vayan las ganas de vivir. 
La situación en este país se ha convertido en un “sálvese quien pueda… y quien tenga dinero”. Y cada vez es más difícil… No es más patriota aquel que más orgulloso está de sus raíces, ni el que más anima en un partido de fútbol o no se avergüenza de su bandera. Lo es el que de verdad lucha por sacar adelante el sitio en el que vive, por el mismo que han luchado sus abuelos y el que quiere que sea ideal para sus hijos.


Despertad de la pesadilla antes de que sea ésta la que os haga despertar a vosotros.
Y de tono de despertador, elijo la revolución

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