¿A qué has venido?

Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.

jueves, 27 de agosto de 2015

Un día de mierda.

Otro día más, me levanto como un zombie, y de los de película de serie B. He vuelto a dormir sola. Me tomo el café, me fumo un cigarro y voy corriendo al baño, ya sabéis. Me adecento todo lo que puedo frente al espejo, sin esperanzas de que el día se salga de la rutina. Miro el reloj. ¡MIERDA, otra vez llego tarde! Toca correr. ¡Y encima llueve! ¡Y todavía más encima, NO TENGO PARAGUAS! Llego a la parada del autobús, pero de nada sirve... se va sin mí. Parece que hoy habrá que ir andando a la maldita oficina. Cuando parece que nada podía ir peor, entonces, sucede... Piso una mierda de perro más grande que mis dos puños juntos. Ni el mismísimo Cancerbero engendra unos muñecos de barro de ese nivel. Todo un gólem de mierda. En ese momento recordé lo que siempre decía mi mejor amiga de la infancia..."¡pisar una mierda da suerte!" 

                                                    


Así que mi chip mental cambia completamente y me dispongo a continuar mi camino al trabajo llena de optimismo. De repente, deja de llover, como si hubieran cerrado los grifos del cielo. Parece que la profecía se cumple. Entro al edificio de la oficina y me sorprendo cuando me llama el recepcionista, que es mi amor platónico desde que trabajo aquí. No me lo puedo creer... ¡Me ha dicho que hoy estoy muy guapa! No parece que haya notado el olor a mierda mojada impregnado en mi zapato. Tal vez sea lo que le ha atraído. Subo hasta mi planta y cuando llego a mi mesa la pila de papeles que debería estar esperándome brilla por su ausencia. Charlo un rato con un compañero...trae cotilleos frescos. Han despedido a la bicha de Maite.. se lo merece, por guarra. Qué mal me cae y qué gran noticia. Además, parece que hoy no hay mucho trabajo. Aprovecho para juguetear con el ordenador. Miro los resultados de la lotería del día anterior y esto ya sí que es la "repanocha". ¡¡SOY MILLONARIA!! ¡¡QUÉ GRAN DÍA!! ¡¡NADA PODRÍA IR MEJOR!! ¡¡AL CARAJO ESTE TRABAJO!! ¡¡HOLA MALDIVAS!!

"¡Pisar una mierda da suerte!" decía mi amiga... y mi madre, que era la que lo tenía que limpiar después, lo negaba. Y ya sabéis que las madres siempre tienen razón. Así que aquí estoy, completamente empapada, en la puerta del edificio de oficinas, intentando limpiar como puedo la plasta derretida que se ha quedado incrustada en la suela de mi zapato antes de que alguien pueda olerla ahí dentro. Está claro que hoy va a ser otro día de mierda

4 comentarios:

  1. Ya vendrán tiempos mejores, menuda mentalidad tan negativa que te gastas para ser tan joven, aunque parezca frase de abuelo tengo 20 años jaja

    Buenos retornos para tu blog :)

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    1. Jajajajajajajajaja no no, esto es un relato, es ficción, incluso una especie de "humor". No me ha sucedido a mí ni tengo esa mentalidad para nada, solo un par de entradas del blog son verídicas xD
      ¡Muchas gracias!

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  2. Vaya pues a mi por lo menos, me habías engañado, algunos parecen bastantes verídicos jajaja

    Por cierto lo de escribir es por gusto o estudias algo relacionado?

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  3. Jajaja el anterior en el que comentaste sí lo es.
    Por puro gusto xD

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