¿A qué has venido?

Tal vez hayas venido a saber un poco más de mí, a intentar averiguar qué cosas se pasan por mi mente.
Tal vez buscabas diversión, entretenimiento... o tal vez solo querías curiosear.
Tal vez has visto demasiadas letras, te has asustado y has cerrado corriendo este blog. En ese caso, adiós y gracias por haberte interesado en un primer momento. Siento si te ha decepcionado. Pero, si tal vez has entrado porque de verdad te interesa, si tal vez has querido quedarte y tal vez has leído los relatos que aquí se hallan, solo tal vez, haya conseguido despertar algo en ti. Gracias por darme la oportunidad de hacerlo.
Tal vez, Judith.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Roller coaster.

Qué extendida está la métafora del amor y la montaña rusa
pero qué poco conocida es,
que se queda reducida en el asunto de las subidas...
y las bajadas.

Qué largos se hacen los primeros segundos cuando acabas de montar,
que lejos de empezar a disfrutarlo solo piensas en lo dolorosa que puede ser la caída
si caes justo desde arriba.
Compruebas mil veces la seguridad, 
y aún así a veces no es suficiente
y piensas
"me espero al viaje siguiente".

¿Recuerdas aquella vez que bajaste mareado
y juraste no volver a subir?
¿Que viste tu cara en la foto que hicieron mientras montabas
y dijiste  "no parezco ni yo"?

Oirás a mucha gente decir que, aún así,
el viaje mereció la pena. 
Pero recuerda: si te sientes presionado a montar
es imposible disfrutarlo porque estarás deseando que termine;
si montas sin pensarlo puede ser muy divertido,
o arrepentirte para siempre;
si la seguridad falla, el miedo no se irá.

Sea como sea... 
me espero al siguiente viaje. 

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