No es solo en las Perseidas,
es en todas las estrellas.
Es en todas las pestañas
que de mi mirada arrancaría
si tan solo una de ellas
fuera y te dijera
que por ti me moriría.
Es en los dientes de león
que a veces soplo en primavera,
lo mismo en mi cumpleaños
si acaso hay alguna vela.
Es en la ducha
en el sofá,
en la cocina
en la cama.
En cada mirada,
cada risa,
cada beso,
en todos esos sitios
y un millón más
es allí
donde y cuando te deseo.
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