Vuelvo al refugio de las canciones de antes
y de la gente de siempre.
Vuelvo a los lugares que ya no pisaba
y me quedo en casa.
Vuelvo a las andadas,
a las idas y venidas,
al infierno y al cielo en el mismo viaje.
Vuelvo a hablar durante las noches
y a callar durante el día.
Vuelvo a sentir que estoy viva,
a sonreír
y también a entregarme a la nostalgia.
Antes de que el mundo dejase de girar
y estuviese a punto de saltar el marcha,
me paré.
Entonces miré y vi
que todo aquello que había olvidado que existía
seguía allí.
Inamovible. Esperándome.
Nada ha vuelto.
Vuelvo yo.
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